El mundo habla todo el tiempo. Es casi imposible conseguir un momento de silencio absoluto; todo está hablando siempre, las grandes ciudades son esa prima molesta que no se calla nunca, mostrándonos sus logros y su gran vanidad, con sus grandes rascacielos, monumentos y autos; un poco más en la periferia, nos encontramos con el campo, es ese sobrinito callado que habla poco hasta que se siente en confianza y te muestra su gran belleza, lo malo es que no toda la familia sabe apreciarlo y lo tratan mal por ser diferente, se pierden la belleza de sus verdes y sus azules, sus rojas y sus moradas flores, sus negros cielos nocturnos y su corazón calmo; si nos vamos todavía más allá del centro de la civilización, nos hablan los bosques, los desiertos, los páramos helados y las montañas, son nuestros abuelos, nuestros ancestros y antecesores con su gran sabiduría que, debido a su avanzada edad, no siempre tomamos en consideración como deberíamos, nos cuentan historias sobre su paz y sus épocas de juventud, sus rebeldías y sus experiencias, es increíble lo que se puede aprender escuchando a nuestro mayor ancestro en la Tierra.
El rumor de sus ríos y el tambaleo de las hojas componen las poderosas palabras que el mundo tiene para decirnos, pero en nuestro apuro por progresar no nos detenemos a escuchar lo que tienen que decir los que saben, porque aún somos jóvenes y no comprendemos la sabiduría. Así como tiene mucho que enseñar, el mundo también se queja y grita de dolor al ver como lo ignoramos, porque es sabio y fuerte, pero su espíritu duele cuando ve que sus nietos lo ignoran y pasan por alto sus emociones, la caída de un árbol con su rechinar y el estrépito del impacto contra el piso, el crepitar de los bosques en llamas y los animales gritando, el burbujeo del petróleo en el mar, la podredumbre de los animales marinos muertos en la orilla y sus otros mil gritos de ayuda que sólo piden un poco de consideración y atención.
Todos somos una gran familia que poblamos el planeta juntos, la naturaleza merece el mismo respeto que las grandes ciudades y las personas, no tenemos que maltratarla y olvidarla ya que si no fuera por ella, no estaríamos acá.
-Lauty
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